Palabras Galácticas
Santiago Pando
Estas palabras las escribo, pero no son mías.
Me las dictan, por decirlo de algún modo, mis guías superiores: les llamo Mayas Galácticos porque su enseñanza está basada en la sabiduría Maya.
Su misión es guiarnos de regreso a casa, hacia la fuente del Creador.
Decodifico, por medio de meditaciones, la información que me envían a través de frecuencias vibratorias. Me hacen simple lo que es mucho más complejo (es una verdad superior a los alcances de mi propia mirada).
Después sintetizo la información, usando el oficio aprendido durante 20 años como redactor publicitario, la hago accesible para quien sea. Decodifico, sintetizo y divulgo.
La síntesis es una bala de plata directa al sitio de la comprensión: el corazón. Una verdad superior hay que divulgarla para que sea luz pública.
La intención de estas palabras galácticas es quitar miedos y sembrar certezas.
He aprendido que las palabras deletreadas en luz emiten una vibración sanadora para quien las lee. Son aliento del Creador.
La repetición de algunos conceptos como el de creer es crear, es el énfasis que hacen los guías en las enseñanzas clave para poder recordar. No estamos aprendiendo nada nuevo, simplemente recordando.
Por ello, antes que nada, escribo estas palabras para recordar y asimilarlas personalmente. Una cosa es recibir y transcribirlas y otra diferente es comprender y vivirlas.
La comprensión es fruto del árbol de la práctica.
Me consta, porque lo he vivido en carne propia, que uno se convierte en lo que cree que es. Los pensamientos son nuestra realidad. Creamos la vida a cada instante. Ni un segundo es igual a otro.
Somos una obra de arte en movimiento.
Si cambio la forma de ver las cosas, las cosas cambian de forma.
En el fondo se crea la forma. Y no al revés, como nos lo hicieron creer, donde la forma ocultaba el fondo.
El mundo de las formas puede cambiar cuando una inmensa mayoría de seres humanos toca fondo en su corazón.
Cuando das el salto cuántico al vacío, para fugarte del papel configurado, lo que te sostiene antes de caer en el precipicio es la red del corazón.
Gracias a estas palabras logré recordar la misión original por la que venimos al planeta: restaurar el reino del amor.
Creo, por ello, que igualmente pueden ayudar a algunos otros.
No nací chamán, no soy gurú, ni monje y mucho menos un santo. Soy el mensajero y lo importante es el mensaje.