El dilema aquí y ahora no es entre buenos o malos, ni izquierdas o derechas. El punto del signo de interrogación es: ¿ignorancia o iluminación?
La gran elección no es política, ni moral, ni económica, ni religiosa, es existencial: ¿Eres o no eres?
Uno es lo que cree que es.
Ego es no ser. Dios es Ser uno. ¿Quién quieres ser? ¿Quién crees que eres tú?
El miedo echado para atrás es el ego disfrazando de prudencia y escepticismo su cobardía innata. Todos los que provocan miedo, son cobardes que temen. La ignorancia es no querer ser quien eres, por miedo.
La gran elección es contigo: ¿te eliges a ti mismo?
Un sí, es signo de admiración a la vida, es un agradecimiento efusivo por estar vivo y ser quien eres. Es un gracias a tu camino.
Un no como respuesta es negarte la posibilidad de ascender, de entender, de iluminarte. Negarte a Ser.
Ese es el libre albedrío, la justicia divina. La decisión es personal. Nadie juzga nada. Si uno es lo que cree que es, la responsabilidad es personal. No hay víctimas ni culpables.
De eso se trata la gran elección: de hacerse responsable de la decisión, darse cuenta, entender de qué se trata exactamente.
Elegir con conocimiento de causa y a la luz de la verdad, sabiendo que el perdón está dado de antemano.
¿Por amor o por miedo? ¿ Iluminación o ignorancia?