Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.
Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho por lo que no se veía. Hebreos 11.
Existe un lugar invisible de donde proviene todo lo visible: es la fuente creadora de luz. Puedes llamarla Dios, Espíritu, Universo o Energía.
Todo lo que vemos fue creado desde este lugar que no vemos.
En esta fuente no existe escasez, problemas, ni imposibles. Es ilimitada porque es todopoderosa.
La conexión con la fuente se da a través de la fe.
El ego es la interferencia entre nosotros y la fuente creadora. Querer tener razón es separarse de la fuente. No tener fe en uno mismo, también.
La fe es el motor creador.
Si tengo fe, estoy creando en unión con la fuente eterna de bienestar. Si no, estoy creando mi realidad separado del bienestar que me corresponde por ser parte de la creación.
Esa es la cuestión del libre albedrío.
Los Mayas Galácticos dicen que estamos dejando atrás un mundo dominado por creencias, para entrar de lleno al reino de la creación. Estamos reconectándonos con la fuente de luz eterna.
La realidad es una ilusión creada a partir de nuestros pensamientos.
Para cambiar nuestra realidad antes tenemos que modificar nuestro sistema de creencias. Creer es crear.
Perder la razón para alcanzar el corazón, que es el lugar donde vibra la fuente de luz.
Unidos con la fuente creadora, transformamos nuestras vidas en creación. Y entonces, la abundancia, el amor y la paz inundan nuestra realidad.