Todo es un espejismo.
Desde la piedra del zapato hasta el hoyo en la suela.
Desde el angosto, y cavernoso, camino del bien hasta las anchas laderas, y caderas, del mal.
Desde el ayer que hoy dice que será el mañana. Hasta la razón que dice que la verdad le pertenece.
Todo es un espejismo creado por la mente racional. Una mente desenfocada.
Desenfocada del mundo interior. Fuera del foco de luz.
Nos crucificaron la mirada, nos clavaron al pasado, nos juzgaron culpables de nacer.
Nos partieron la verdad del tiempo en dos, cuando la verdad es indivisible. Y el único tiempo es ahora.
Cristo es el aquí y ahora, no el antes o después.
Ese es el espejismo.