En mi mundo imaginario los sueños no duermen, al revés, se despiertan como hermanos los unos a los otros. El amor los desencadena.
Los sueños son el eslabón perdido por el miedo que nos metieron a despertar.
En mi mundo imaginario no hay buenos ni malos, porque todos somos uno. El amor se respira en el aire, el miedo es un viejo recuerdo.
No hay policías ni asesinos, porque no hay quien les pague, el dinero ya no cuenta.
Los niños juegan travesuras con Dios mientras enseñan a los adultos a ser niños otra vez.
La gente mira al cielo frecuentemente, los pensamientos no tienen techo.
Nos amamos los unos a los otros. El sexo es sagrado. La inocencia está libre de pecados y la alegría nos llena de sonrisas.
Todo mundo tiene buena cara. Conviven en armonía Adán, Eva, la serpiente y el árbol de manzanas.
Mentir no es necesario, la verdad está en el aire, flota como las nubes.
Los abogados ya no tienen juicio que perder, la justicia divina es práctica humana. La fe acabó con robos, asesinatos y envidias. Propios y extraños la usan diariamente para contactarse con el Creador. Todos tenemos derecho de picaporte.
Cuando todos tienen, todos dan y reciben.
La vida es fácil, nadie compite, abusa, ni pelea. La abundancia es la cotidianidad, las buenas noticias hicieron desaparecer a los medios masivos tal y como los conocemos. Los corazones están interconectados por el internet del universo: la telepatía es el periódico global.
Todos viven al desnudo en mi mundo imaginario, no hay nada que ocultar. El alma es un pozo de agua pura abierta a los sedientos.
Es un sueño cósmico donde cabemos todas las tribus: los mayas, los alquimistas, los yoguis, las prostitutas, los pachecos, los gays, los amigos, los enemigos, los abrazos, los besos, las caricias, las manos, los pies, los ojos, las muñecas, los artistas, las musas, los cuentos de hadas, las historias sin fin, los hijos de su madre, las madres y los padres y los ancianos y los muertos y los vivos.
El mundo imaginario está detrás del espejo, desnuda tu mirada de prejuicios y atraviésalo nadando.