Todos tenemos nudos energéticos que obstaculizan nuestro fluir. Son reflejos de espejos pasados. Experiencias no resueltas.
Crucigramas no terminados.
Los nudos son cargas energéticas. De luz.
Si no los desatamos, la energía se queda atorada. Y se siente como un peso en la espalda. Y la vida empieza a ser un pesar.
Desatar el nudo es revelar su verdad escondida a la luz.
Y eso se logra siendo presente. Los reflejos del pasado se convierten, elevan su frecuencia vibratoria, cuando uno los mira desde el presente.
Desatar el nudo es aportar la luz de nuestro presente para lavar las heridas del pasado inconciente. Poner la intención en el perdón.
Nudo desatado, luz fluyendo a través de nosotros.