Amar al prójimo es trascender las diferencias. Trascender la separación que provoca el juicio del bien y del mal.
Trascender las diferencias políticas, económicas, religiosas, raciales y culturales, hasta hacernos uno con el todo. Y con todos.
Trascender las fronteras, los idiomas, los pasaportes.
Unirnos en la lengua materna: el amor.
Abrazo de luz en un domingo soleado de esperanza