En la Presencia del ahora, el Ser acciona la vida con intención. El ego reacciona, el Ser acciona.
Accionar la vida es tomar conciencia del poder de creer y crear al mismo tiempo. Uno es lo que cree que es. Si te crees muy listo, eso eres, alguien que se cree muy listo. Si te crees incapaz, lo que proyectas de ti mismo es incapacidad.
Darse cuenta es el principio de la toma de conciencia. Darse cuenta de que la realidad se crea desde el interior de cada uno. Darse cuenta de que en el momento que quieras te puedes salir de la pesada y limitante armadura del ego.
Accionar la vida es crear en conciencia tu realidad. La vida es el verbo y uno es el que decide la acción. Es llevar a la práctica, con uno mismo, el poder de la creación intencionada. Es romper la inercia y los hábitos inconcientes. Es mover la energía a tu favor.
Un ejemplo simple: limpiar el closet de tu ropa y donar toda la que ya no usas, es una forma de accionar la vida. Es remover la energía en desuso. Es poner a circular lo que está estancado. Es ampliar tu espacio interior descargando el peso del pasado. Por eso, después de hacerlo, uno se siente más ligero.
Cambiar la rutina diaria es otra manera de accionar la vida. Al igual que hacer a menudo cosas que nunca antes habías hecho. Como ingresar en lugares a donde tu lógica no te llevaría. Ir al cine y entrar a ver la última película que escogerías. Probarte ropa que no vaya para nada con tu supuesta personalidad. Comer lo que no sueles probar. Escuchar música ajena a tus gustos particulares. Es decir, engañar a tu ego. Demostrarle que tú eres más grande de lo que el mismo se cree.
Tú eres el creador y las posibilidades son infinitas.
Ser amable con el prójimo, sonreír en la calle, caminar sin prisas, observar las señales de la vida, escuchar lo que otros tienen que decirte, pasear por la naturaleza y tratar de no juzgar a los demás, son también maneras simples de accionar la vida.
Dejar de reaccionar según los prejuicios, es accionar una nueva forma de mirar la vida. Ya no reaccionar en base a los miedos de la razón, es accionar tu intuición divina.
La verdadera película de tu vida, aquella donde eres el creador, comienza cuando decides ser tú el director de la acción. Aquí y ahora la decisión es tuya, al igual que la responsabilidad, de nadie más.
Accionar la vida es crear en conciencia con el Ser superior.